sábado, 9 de marzo de 2013

Hace veinte años

Hace veinte años cumplí la mayoría de edad... pero ese hecho no aumentó mi autonomía personal en ningún sentido. No fui más libre por cumplir 18 años. Tal y como yo lo viví, simplemente aumentaron mis responsabilidades y pude hacer un par de cosas más: votar en las elecciones y obtener el permiso de conducir. Y me creía que "ya era mayor".

Hace veinte años terminé COU y superé ampliamente la Selectividad... hoy veo que tener nota para acceder a "la carrera que te gusta" no garantiza un suficiente conocimiento para elegirla adecuadamente... y que una elección correcta en un momento dado puede dejar de serlo en poco tiempo en un mundo en constante cambio.

Hace veinte años entré en la Universidad y no he dejado de estudiar y formarme desde entonces... creo que eso sí ha contribuído a que, con el tiempo, haya sido cada vez más independiente: primero, en un sentido socioeconómico, al aumentar mis posibilidades laborales y terminar consiguiendo una plaza fija; posteriormente, en un sentido más personal al empezar a cuestionarme "las verdades dadas" y atreverme a pensar con libertad en mi interior.

Hasta COU, las clases, las tareas y los exámenes eran parte de una rutina natural y ordenada: querer ser la mejor era una forma de vanidad. Me enorgullecía de mis calificaciones como otras chicas podían enorgullecerse de ser guapas o cantar bien.

En la Universidad, he vivido tres etapas:
  1. "La carrera y la especialización", marcadas por la competitividad y vividas como una lucha continua: se trataba de superar una serie de obstáculos para llegar a conseguir un puesto de trabajo que me permitiera ser autónoma, al menos en un sentido socioeconómico. Por supuesto, seguidas de una amplia formación continuada, incluyendo un máster propio pre-Bolonia.
  2. "La segunda carrera", motivada por un deseo de autorrealización y que amplió mi visión de la realidad que me rodeaba. En este sentido, mejoró mi autonomía interior. Y, sin tenerlo previsto al empezarla, después me permitió promocionar laboralmente. 
  3. "El posgrado oficial", un máster universitario relacionado con mis funciones profesionales y que me permite acceder al largo proceso que culminaría con la lectura de una tesis doctoral (proceso que aún no he abordado y que es mi reto pendiente).
Conseguí la plaza antes de terminar la "etapa 2". El pasado enero terminé mi enésimo curso de formación continuada. Soy consciente de que siempre queda mucho que aprender. Pero estoy agotada. No tengo ninguna necesidad real de seguir manteniendo este ritmo. Necesito un año sabático: ya llevo veinte años al 100%.

Hace veinte años hice mi primera dieta para bajar de peso... y desde entonces he acumulado bastante experiencia (¡y muchos kilos!) con el efecto yo-yo. Tengo que parar, hacer un alto en el camino, evitar el estrés innecesario y empezar a cuidarme de verdad. Tengo que dejar de imponerme obligaciones de todo tipo. Tengo que empezar a ir despacio, a comer sin prisas, a realizar una actividad física saludable. Tengo que darme tiempo libre para el ocio y en parte ése es uno de los motivos que tengo para bloguear. Quiero poder expresar lo que pienso y lo que siento, libremente, y ser yo misma. Sin censuras. Sin cortapisas. Sin tener que "cumplir" con nadie. Sin temor a ofender a nadie. Tengo el mismo derecho que cualquiera a expresar mis opiniones, aunque el tiempo de escribirlas parezca un tiempo perdido porque no genera ningún tipo de beneficio tangible. No pretendo vender nada ni que me regalen nada. No necesito que nadie me siga. Lo que necesito es ejercer mi derecho a perder mi tiempo expresándome libremente.

Hace veinte años que soy mayor de edad. 

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