viernes, 15 de marzo de 2013

Revisión de sombras (I): marzo y Lola

Vamos por la mitad de marzo y tendría que editar la entrada Doce meses, doce sombras. Marzo pero esa entrada ya es bastante larga y la edición no sería corta, así que he preferido escribir esta especie de segunda parte.
Escribí la entrada antes de empezar a utilizar "la sombra de marzo" GR711 (Shiseido) acompañada de Golden Beige (L'Oréal). Al aplicármelas, me di cuenta de que me faltaba una sombra de transición y eché mano del quad 002, de Lola. Sus cuatro tonos son: un beige clarito satinado, un cobre suave con un poco de shimmer que se nota, un verde oliva satinado y un negro verdoso que parece tener más shimmer que el segundo tono pero que se pierde al difuminarlo. Lo había comprado un poco antes que la sombra GR11, cuando buscaba tonos verdes discretos que pudieran sentar bien a unos ojos color avellana.
Quad 002, de Lola (4*2 g)
He ido haciendo varias pruebas. El primer día, utilicé el tono cobre como sombra de transición y, ya puestos, el verde oliva para una especie de delineado amplio y difuminado sobre las pestañas superiores. Pensé que había acertado pero a lo largo de esa mañana llegué a la conclusión de que no debía quedarme muy bien a juzgar por la expresión de las miradas fijas en mis ojos. En el cuarto de baño de la oficina me dí cuenta de que tenía shimmer procedente del Golden Beige (aplicado bajo el arco de la ceja y el párpado fijo) en la zona de la ojera. Aunque lo intenté, no pude retirármelo completamente porque había partículas pegadas a la base de maquillaje. Un horror. Otro día pensé que sería mejor sustituir el Golden Beige (con shimmer) por el tono beige del quad (satinado) y utilizar el tono verde oliva para marcar la cuenca y la uve externa... Iba con prisa y cogí mucho producto con varios pinceles de Real Techniques que me suelen funcionar... Intenté difuminarlo bien pero no había manera. Resultado: polvillo multicolor en la ojera. Esta vez me dí cuenta en mi propio cuarto de baño, antes de terminar de arreglarme. Para más desastre, había prescindido de la base fluida y abusado de unos polvos sueltos que me quedan oscuros en esta época. Así que me lavé la cara completamente, volví a ponerme mi hidratante y me apliqué la base Teint Fluide Zéro Défaut, de Yves Rocher (no podía salir con esas rojeces y fui a lo seguro, aunque con los dedos por la prisa mañanera y repasé con la mofeta de Kiko). Después me pasé los Mineralize Skinfinish Natural, de MAC (con la mofeta de Kiko) y el colorete Sugarbomb de Benefit (con la Blush Brush, de Real Techniques). Un poco de perfume (terminé las últimas gotas del Flowerbomb, de Viktor & Rolf) y a correr, que se me hacía tarde. La verdad es que cuando voy con prisa y utilizo los pinceles de Real Techniques suelo obtener un buen resultado... con las sombras de Sisley, Shiseido y MAC. Se difuminan bien. Coja más o coja menos, se quedan en su sitio. No cae polvillo a la zona de la ojera. No se ensucian las pestañas. Es así. Pero si utilizo "colorido popular" (Astor, Lola, L'Oréal, Nyx...), cae polvillo a la ojera: si voy con prisa, desde el minuto cero; si voy con cuidado, a lo largo del día. Cualquier potiadicta que lea esto se reirá de la perogrullada: "¡Pues claro!". Quedan dos semanas de marzo. Ocho días laborales. Volveré a darle otras oportunidades a Lola y a L'Oréal (a la Golden Beige y a las otras dos que tengo). En abril, decidiré si merece la pena conservar estas sombras o si irán a engrosar el neceser de alguna familiar/amiga de las que se maquillan una o dos veces al año.

No hay comentarios:

Publicar un comentario