jueves, 12 de septiembre de 2013

Recordando perfumes

Con los perfumes, me gusta ir por temporadas y asociarlos a alguna etapa especial de mi vida o a momentos concretos. Aún recuerdo el descatalogado Magnolia, de Yves Rocher, que llevé a Inglaterra en el segundo curso de inglés que hice allí. De la época universitaria recuerdo el clásico Eau Jeune, regalo de una vecina, y Nature, de Yves Rocher, regalo de mi madre. De la especialización, recuerdo dos clásicos de Puig: Anouk, regalo de una amiga, y Estivalia, regalo de mi abuela. En los comienzos de mi vida laboral disfruté mi favorito de entonces: Hugo Woman, de Hugo Boss, regalo de mi hermano menor. Cuando conseguí bastantes años después un trabajo fijo en mi ciudad, usé el maravilloso Flores Frescas, de Victorio & Lucchino, regalo de mi madre. El verano de 2012 fue el de Glow, de Jennifer López (un capricho: otros veranos he utilizado colonias frescas de Yves Rocher) y el otoño/invierno que le siguió fue el de Flowerbomb, de Viktor & Rolf. Mi hermano mediano fue el que me regaló U Love Live, de Adolfo Domínguez, la colonia que he usado desde la pasada primavera y que he terminado hace poco. 
En cuanto a las muestras, para mi boda utilicé una de Amor Amor, de Cacharel, que había salido hacía poco al mercado. Me encanta guardar esas muestras (sprays de 1.5 ml) para los viajes en avión: duran varios días y suelen ser perfumes caros que no voy a comprar por su elevado precio (a no ser que me enamore perdidamente de algún aroma en particular) y así los asocio a un viaje en concreto... durante un tiempo, ya que termino olvidando la mayoría. Otros permanecen en el recuerdo: Happy, de Clinique, me acompañó en un maravilloso viaje a Barcelona en 2008 (era una minitalla de 5 ml que venía en un set de regalo por comprar productos de la marca; tal vez me acuerdo mejor por haberlo usado más días). Algunos terminan pasando a la wish-list de perfumes pero es raro que llegue a comprármelos porque siempre me regalan algún perfume o colonia por Navidad, cumpleaños o santo. Otros que tenía en mi wish-list por haberme parecido increíbles en un primer momento han salido de ella cuando he podido utilizarlos varios días (La vie est belle, de Lancôme, es uno de los aromas que más me gustan cuando me los cruzo por el camino, en la tienda o en otras personas, pero me da dolor de cabeza cuando lo llevo yo todo el día).
Esta entrada iba a tratar sobre el perfume de los próximos meses (otoño/invierno) pero la introducción me ha quedado larga (supongo que estoy influida por esta preciosa entrada de Achilipú), así que aquí queda.

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