jueves, 31 de julio de 2014

El neceser de estas vacaciones

Este mes he disfrutado de dos destinos de vacaciones, uno nacional y otro internacional, ambos con playa.
Empecé a pensar qué debería llevar en el neceser con mucha antelación, como de costumbre. Sin embargo, cada vez estoy más convencida de que esta cuestión recibe mucha más importancia de la que merece. En estas fechas, los blogs y vídeo-blogs se llenan de entradas con este tema y yo misma, en el último día del mes y por no dejarlo en blanco, le estoy dedicando estas líneas.

¿Qué llevar a la playa si nos desplazamos en coche?
¡Lo que queramos! Todo cabe en el maletero y nadie va a revisar si nuestros envases tienen una capacidad superior a los 100 ml. ¿Para qué darle tantas vueltas al asunto? Por supuesto, nuestros productos de higiene diaria (gel, champú, acondicionador, dentífrico), la crema hidratante habitual (una de 24 horas o la de día más la de noche), protector solar con SPF 50+ (facial y corporal) y loción para después del sol (a estas alturas, pienso que cualquier body milk sin perfume es suficiente cuando no se toma demasiado el sol; en caso contrario, el típico after-sun calmante). ¿Maquillaje? Un labial discreto y otro potente. No le veo sentido al resto del maquillaje en condiciones de calor, humedad, baños en el mar o la piscina... Esto no sólo implica no cargar con maquillaje sino también evitar el trasiego de diferentes tipos de desmaquillantes, algodones, toallitas... Si voy a almorzar con mi pareja a un restaurante, el labial discreto; si vamos a cenar, el labial potente. En cualquier caso, no merece la pena preocuparse por el tamaño de los envases. Estas vacaciones he llevado un gel de Yves Rocher de 200 ml por no llevarme un litro de gel pero no he trasvasado nada a botes pequeños. He llevado lo que estaba usando (por ejemplo, un champú de 300 ml empezado): algunos envases se han quedado en la playa y otros han vuelto a casa.

¿Qué llevar a la playa si nos desplazamos en avión?
¡Lo mínimo! Esta vez he vuelto a caer en el error de llevar suficiente y un poco más -por si acaso- para los diez días que he estado de viaje aun sabiendo que iba a hoteles que ofrecían amenities. Al menos, he procurado no traerme amenities: he ido gastando "generosamente" lo que nos iban poniendo y sólo he traído jaboncillos porque tenían un tamaño aceptable y me daba pena dejarlos allí (eran redondos y de Yves Rocher, no los típicos cuadraditos minúsculos que ponían antes). Lo único que sí he usado y que me ha venido genial ha sido la mascarilla 3 Minute Miracle Reconstructor, de Aussie (75 ml) usada como acondicionador; cada botecito me daba para unas tres veces y he gastado tres botecitos. Con ese sistema, da prácticamente igual qué champú se utilice antes: el pelo queda perfecto. También he completado con el tubo de gel de ducha (50 ml) del cofre Flowerparty by Night, de Yves Rocher. Todavía tengo sin estrenar el EDP (30 ml) y he pensado reservarlo para las ocasiones especiales en las que me apetezca subirme el ánimo recordando mi primer viaje al continente americano. Estuvimos en dos hoteles y el primero ofrecía amenities de Yves Rocher así que es posible que vuelva a comprar alguna vez (ya la había probado en el pasado) algo de la gama Fraîcheur végétale (cedro, madreselva y té verde). También me he llevado un gel limpiador facial de Yves Rocher (Pure Calmille, 200 ml) para retirarme bien los restos de protector solar al terminar el día. Lo llevaba un poco empezado y me lo he fundido en el viaje. Teniendo en cuenta lo poco que me ha cundido, no repetiré cuando esté en casa pero sí lo tendré en cuenta para futuros viajes.
La cuestión es que no merece la pena andar calculando y trasvasando productos de baño: con un envase normal de la mascarilla de Aussie y un tubo de 50 ml de gel es bastante. En todo caso, siempre he visto pequeñas tiendas o supermercados en las cercanías de los hoteles donde comprar lo necesario en caso de que sólo te ofrezcan amenities el primer día de estancia. Para evitar sorpresas, bastaría con llevar un par de muestras para la noche en la que nos encontremos con que no han repuesto los productos del baño y para la siguiente (por si amanecemos en domingo y están las tiendas cerradas) pero no para todas las noches. Mi experiencia es que casi siempre vuelvo con más de lo que llevo y lo peor es la pérdida de tiempo en los días anteriores al viaje pensando en qué debería llevarme. 
En resumen: 
* en tamaño reducido: un par de muestras de gel y champú y un tarrito de 10 ml con hidratante de 24 horas (aunque bastaría con 5 ml, pero por si acaso);
* en tamaño normal: un envase de mascarilla/acondicionador, un desodorante en stick, un tubo de dentífrico, un protector solar facial con color (para el día), un protector solar facial sin color (por lo que pueda pasar o para el escote y los brazos) (*), un gel facial y, como maquillaje, un labial discreto y otro potente. En caso de apuro, el labial serviría como colorete en crema: Wayne Goss dixit. En diez días, sólo he recurrido a este truco dos veces y me he alegrado de no acarrear con un colorete para usarlo sólo en un par de ocasiones. Es verdad que no he querido abusar por temor a los granitos pero los que me han salido no lo han hecho por la zona de las mejillas y posiblemente se han debido a la conjunción del abundante protector solar y el sudor propio de ir de un sitio a otro con una temperatura de entre 25º y 30º C y una humedad relativa promedio del 75%.  
(*) Confieso que a menudo he utilizado un protector solar facial sin color para los brazos y las piernas para ir vestida de calle porque no manchan la ropa. El protector solar corporal "blanco" lo dejo para cuando voy en bañador a la playa. Últimamente he descubierto un protector solar en aceite para rostro y cuerpo con SPF 50+, de La Roche-Posay, que no mancha, así que no creo que vuelva a comprar un protector solar corporal "blanco".

¿Cuándo gastar todas esas muestras y minitallas que a muchas nos encanta  recibir y que acumulamos "para los viajes"?
Si se trata de botecitos de champú, acondicionador, loción corporal... en la piscina del gimnasio: no merece la pena cargar cada vez con botes grandes cuando tenemos tantos botecitos que no sabemos si nos darán para una o dos veces. Para el avión, son preferibles las muestras en sobres porque nos permiten calcular mejor el número de aplicaciones y porque el plástico de los botecitos también pesa si lo consideramos en conjunto.
Si se trata de tarritos de hidratante de 5-10-15 ml... y si sabemos que esa marca nos funciona bien, son perfectos para los viajes. Si se trata de tubitos, yo soy de las que los recortan para rebañar y sigo teniendo para varias veces y eso es mejor hacerlo en casa. Aparte de que no se pueden llevar tijeras en el equipaje de mano, tampoco es muy higiénico dejar los tubitos abiertos en el baño del hotel y resulta difícil calcular cuándo producto queda. Por tanto, los tubitos para después de la piscina hasta que haya que recortarlos y, después, en casa.

¿Merece la pena conservar los tarritos de minitallas para rellenarlos?
Esto es muy personal. Durante mucho tiempo lo he hecho pero este verano he comprado varios tarritos y botecitos de Kiko porque me resultaban más prácticos: menor peso respecto a los de cristal o a otros de plástico más gruesos, transparencia del envase, marcas señalando distintos volúmenes... Además, están pensados para trasvasar otros productos, mientras que los de las minitallas con frecuencia son más difíciles de rellenar.

4 comentarios:

  1. yo suelo utilizar los botesde las minitallas y muesras que tengo

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  2. Me parece muy interesante tu entrada. En mi caso es algo diferente, porque si me gusta llevar algo mas de maquillaje. Llevo dos de todo, dos labiales, dos paletas, una base y una bbcream, dos coloretes... y es que me puede el vicio, jeje! En cuanto a productos del rostro por la estricta rutina facial que suelo llevar tengo que ir bastante cargada. El gel me da igual, pero el champu lo tengo que llevar de casa y si lo trasvaso o tiro de minitallas. Y sobre todo algo que hago todo el año es usar muestras y minitallas, nunca para viajes si no las he usado antes, asi evito sorpresas. Un besazo.

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    1. ¡Gracias por comentar, Sonolila!
      Suelo llevar algo más de maquillaje (aproximadamente lo mismo que tú enumeras) cuando viajo por Europa pero esta vez iba a un país con clima tropical y sólo el protector solar con color ya me agobiaba bastante. Llevas mucha razón en lo de no probar productos nuevos en los viajes.
      : )

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