miércoles, 9 de marzo de 2016

Madurez minimalista

He estado repasando las entradas que he ido escribiendo con motivo de mi cumpleaños desde que empecé el blog.
El primer año, con el deseo de vivir en libertad y cuidarme.
El segundo, con el de disfrutar de la vida y cuidarme ("momento Bridget Jones"). 
El tercero, con un haul en Sephora... ¡Upss! Aquí ha fallado algo.


Fuente

Celebrar el cambio de década comprando no fue algo realmente positivo.
Puede parecer aceptable la excusa de "la crisis de los cuarenta" pero, en el fondo, ¿qué significa eso sino intentar compensar una sensación de vacío con objetos materiales?
Siguen gustándome aquellas cosas (salvo la sombra en crema, que no me iba bien y la regalé). No pasa nada por haberme hecho varios regalos.
El problema es: ¿SER O TENER?
Puede parece que no son incompatibles... ¿no lo son?
Pienso en mi cumpleaños y me replanteo mis prioridades en la vida: SER.
Pienso en mi cumpleaños y me pregunto qué me voy a regalar: TENER.
Bien, pues este año me planteo un cambio de rumbo.


Fuente

Quiero volver a pensar en lo que quiero SER, en lo que quiero HACER EN MI VIDA.
No quiero tener más cosas. Quiero usar las que tengo y donar o tirar las que no necesite.
Quiero simplificar mi vida.
Eso incluye el mantenimiento (o no) de este blog.
No tengo por qué escribir sobre todo lo que uso, ni siquiera para recordar yo si algo me ha ido bien o no. No tengo por qué guardar envases vacíos con la intención de fotografiarlos para cuando tenga tiempo o ganas de escribir una entrada.
Cuando un hobby se te va de las manos, es momento de parar y pasar página.
Hoy cambio el chip.

2 comentarios:

  1. Espero que en todo caso sigas manteniendo el blog en marcha. Sé de primera mano que es muy fácil dejarse ir y no escribir a menudo, pero sería una lástima no seguir leyéndote. A lo largo de estos años he ido conociendo por blogs a un puñado de gente profunda e interesantísima, y es una lástima porque poco a poco van desapareciendo. Y lo entiendo, porque yo mismo soy perezoso para escribir y a veces parece que el mundo real "te reclama".
    En fin, respecto al tema del que hablas, me ha parecido muy interesante. Desde hace un tiempo, y a raíz de ver un película, My stuff (se puede encontrar por ahí, es una especie de documental finlandés sobre un chico que se propone vaciar su piso de TODO y cada día ir recuperando un único objeto en orden de necesidad... La idea es más interesante que la propia peli), y el reciente documental de Salvados sobre la ropa, me he ido plantenado cada vez más nuestra relación con los objetos, el valor que tienen y hasta qué punto los necesitamos y nos hacen pasar buenos ratos. Desde luego no es cuestión de demonizarlos, porque ahora mismo estoy tecleando en un ordenador gracias al que puedo hacer un montón de cosas, pero creo que la clave está en valorarlos en su justa medida y en exprimirles todo su potencial durante todo el tiempo posible, yendo a contracorriente de la tendencia que la sociedad marca de tirar las cosas rápidamente. Esa puñado de productos de Sephora desde luego no es "imprescindible", pero nuestro cuerpo es el primer y más valioso "objeto" que tenemos, y si con esos productos puedes arreglarte y sentirte más guapa y sentir esa energía que uno siente cuando se encuentra con bien aspecto, pues bienvenidos sean. Ya que los tienes sácales todo su potencial :) Y dicho eso, aunque parece una contradicción, si por otro lado tienes cosas que sólo son un lastre, tirararlas o regalarlas o venderlas es una manera fantástica de renovarse y sentir que te "limpias". ¡Espero que ya nos vayas contando!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Gracias por tu comentario, Ronan!
      Tomo nota para ver "My stuff" aunque tenga que ir leyendo los subtítulos.
      :-)

      Eliminar