domingo, 21 de agosto de 2016

La protección solar de este verano

Este verano he utilizado varios protectores solares.

En la playa, he optado por una leche solar de Vichy en spray con SPF 50+ porque una amiga me dijo que los protectores en aceite perdían bastante eficacia con la arena y el mar.
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Me ha ido bien: la absorción era fácil y no me he quemado. La verdad es que sólo pisé la playa dos veces en una semana: el resto de los días fui a la piscina o a la ciudad.

Para la ruta en coche visitando Castilla y León, he preferido un protector solar en aceite: me gusta más cómo se absorbe y no mancha tanto la tapicería del coche. He usado el aceite seco Photoderm Bronz (SPF 50+), de Bioderma (200 ml), que se ve en la foto de mi Instagram.

Una foto publicada por Laylah (@laylah.night) el


En veranos anteriores usé el protector solar en aceite Anthelios XL (SPF 50+), de La Roche-Posay (200 ml). Ambos son resistentes al agua, aptos para pieles sensibles y libres de parabenos. El de La Roche-Posay también está indicado para rostro pero sólo lo he usado en el cuerpo. La verdad es que me parecen prácticamente iguales; si acaso, el de Bioderma me ha parecido más denso: se absorbía peor y tenía suficiente con menos cantidad. El de Bioderma tiene un PAO de 9M. No recuerdo el PAO del de La Roche-Posay pero creo que era de 12M. Cuando tenga que reponer, lo haré con el que tenga un PAO mayor y, si coincide, con el que encuentre a mejor precio. En cualquier caso, prefiero el formato en aceite frente a otros tipos de protectores solares.

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También he usado mucho el stick Face Guard (SPF 50), de Australian Gold (14 g). Aunque esté indicado para la cara (y alguna vez lo he utilizado ahí sin que me haya dado problemas), me parece muy espeso y lo reservo para los brazos cuando tengo que conducir, ya que es fácil reaplicarlo al hacer una parada sin ensuciarse las manos. No se absorbe nada bien (o tal vez uso demasiada cantidad); forma una película transparente (algo amarillenta tras varias reaplicaciones) que se supone que protege del sol pero también aumenta la sensación de "freírse". En el envase no indica el PAO. No sé si es porque lo uso para ocasiones especiales pero tengo la impresión de que este formato cunde mucho. Ya lo había probado con el Anthelios XL Stick Zonas Sensibles (SPF 50+), de La Roche-Posay (9 g), que deja una película algo más blanquecina, es más caro y trae menos cantidad. Por otra parte, el de Australian Gold huele a verano, a fruta tropical madura. No recuerdo el aroma del stick de La Roche-Posay.

Para la cara, he terminado el Photoderm MAX (SPF 50+) Tinted Aquafluid (Light Colour), de Bioderma (40 ml). Como el aceite corporal, es resistente al agua, apto para pieles sensibles y libre de parabenos. Es muy, muy fluido. El tubo está diseñado para sostenerse "boca abajo" pero hay que tener cuidado y abrirlo "boca arriba" para que no se salga libremente el producto. El tono claro me queda bien, aunque tiende a un subtono rosado, porque apenas tiene cobertura. Tiene un PAO de 6M. Ya tengo repuesto pero quiero reservarlo para marzo (es cuando suelo hacerme un repaso de la fotodepilación) y continuar hasta que se me acabe a finales del verano. Aunque sea tan fluido, cunde mucho. Es muy similar al Anthelios XL Fluido Extremo (SPF 50+) con color, de La Roche-Posay (50 ml), del que hablé hace tres años. Estos formatos tan fluidos son muy agradables de llevar pero tengo la impresión de que no le sientan bien a una piel sensible. Cuando termine el repuesto del fluido de Bioderma probaré otros protectores faciales.

Cuando terminé el fluido facial de Bioderma, a mitad del viaje, retomé la CC-cream Superdefense (SPF 30), de Clinique (40 ml). Esta crema no se termina nunca. Con muy poca cantidad cunde muchísimo. Es muy espesa, me queda algo oscura (tono light medium) y tiene mucha cobertura. Creo que fue un error no llevarme el repuesto del protector solar facial de Bioderma al viaje porque he vuelto con un par de manchitas nuevas (han sido muchas horas de coche a pleno sol y he descuidado las reaplicaciones en el rostro). Ahora, de vuelta al trabajo, no estoy tan expuesta y sigo con la CC-cream porque, si no, no va a haber manera de terminarla, ya que durante el invierno me queda demasiado oscura. No repetiré.

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